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Proceso 1001: Ingenuos y osados

    17/07/2013.
    Eduardo Saborido, con el secretario general de CCOO de Madrid, Jaime Cedrún, de fondo

    Eduardo Saborido, con el secretario general de CCOO de Madrid, Jaime Cedrún, de fondo

    Ha rememorado Saborido los dos primeros artículos del primer bando de Queipo de Llano en Sevilla de aquel terrible 18 de julio de 1936:

    "ESPAÑOLES: Las circunstancias extraordinarias y críticas por que atraviesa España entera; la anarquía que se ha apoderado de las ciudades y los campos, con riesgos evidentes de la Patria, amenazada por el enemigo exterior, hacen imprescindible el que no se pierda un solo momento y que el Ejército, si ha de ser salvaguardia de la Nación, tome a su cargo la dirección del país, para entregarlo más tarde, cuando la tranquilidad y el orden estén restablecidos, a los elementos civiles preparados para ello. En su virtud y hecho cargo del mando de esta División,

    ORDENO Y MANDO

    Primero.- Queda declarado el estado de guerra en todo el territorio de esta División.
    Segundo.- Queda prohibido terminantemente el derecho a la huelga. Serán juzgados en juicio sumarísimo y pasados por las armas, los directivos de los Sindicatos, cuyas organizaciones vayan a la huelga o no se reintegrasen al trabajo los que se encuentren en tal situación a la hora de entrar el día de mañana?.

    Sigue impactando que el segundo artículo fuera dirigido directamente contra los trabajadores y sus organizaciones, por lo que Saborido ha recalcado que "no se camuflaban. Lo primero que atacaban fue el derecho fundamental del trabajador. Eran generales felones. Aquello fue una felonía?. Y ha recordado como el general Mola alardeaba de que había que dar "un escarmiento? que se extendiera en tres generaciones.
    De los antecedentes de la Guerra "incivil?, Eduardo Saborido ha recordado "los años de plomo? en el que fueron asesinadas miles de personas en actos que fueron y son silenciados por la historia.

    Así, ha asegurado que para hacer frente al franquismo "hubo que esperar a generaciones nuevas, a quienes no vivimos la guerra; la desconocíamos y por ello éramos ingenuos y al tiempo osados?.

    En opinión de Saborido la aparición del embrión de las Comisiones Obreras vino de una sugerencia de Stalin ("quien terminó siendo un dictador que acabó hasta con los suyos, aunque de táctica y estrategia entendía?) a Dolores Ibarruri y Carrillo. El líder soviético recomendó utilizar la táctica de la revolución basada en aprovechar los cauces legales que permitía el sistema.

    Ya en 1971, recordaba el ponente, el Ministerio de Trabajo y Gobernación, con los servicios secretos del franquismo elaboró los Documentos del miedo, a través de los cuales se designa a Comisiones Obreras, a un sindicato opuesto al Vertical, como "principal fuerza oponente al Régimen?, que podía llevar al "caos?.

    Los servicios secretos del franquismo concluyeron que debía de haber una dirección porque se daban hechos similares en todo el Estado y, realmente sí había una pequeña organización: la Coordinadora General de Comisiones Obreras, compuesta por diez ó doce personas, que se reunían de forma "muy clandestina?, aunque asambleas, manifestaciones y huelgas se hacían muy a las claras.

    La Coordinadora se reunió muchas veces hasta que fue detenida aquel mes de junio de 1972 en el monasterio de los monjes oblatos, en Pozuelo de Alarcón. Recuerda Saborido que en esa reunión se iba a discutir un documento que versaba sobre el futuro unitario del movimiento obrero, porque "nuestra obsesión era la unidad?.

    En el relato de Saborido, realizado con "humor trágico?, ha explicado que los catalanes no fueron detenidos, lo cual tuvo dos consecuencias: la positiva, que desde allí se pudo recomponer la cabeza de la organización; la negativa, que faltaba una pata en toda la repercusión internacional que el proceso alcanzó, algo "que aún se nota hoy día?.
    Con ese humor trágico ha explicado el surrealismo de la detención en la que, sin ninguna consigna, cada detenido daba una versión a la policía de lo que hacía en aquel monasterio. Uno dijo que iba a misa; otro que a buscar trabajo; otro a ver al padre Venancio Marcos, figura de la época; otro que era aficionado al alpinismo y pasaba por ahí? Nadie reconoció que eran la dirección de Comisiones Obreras, lo cual "quizá fue un error y generó cierta confusión?, en palabras de Saborido.

    Lo que sí tuvo claro la policía en el momento de la detención fue poner inmediatamente una multa que ascendía a 250.000 pesetas (61 veces el salario mínimo de la época). Y de ahí, a Carabanchel, una cárcel dirigida por un nombre que aún hoy suena: Mariscal de Gante.

    La petición de condenas sumaron 162 años y, a partir de ahí, la solidaridad y aglutinar fuerzas de la oposición al Régimen a través de los diferentes abogados defensores: monárquicos, demócrata cristianos, comunistas, socialistas de la corriente de Tierno Galván?, faltaba el PSOE porque estaba enfrascado en su Congreso de Suresnes, ha recordado Saborido, aunque luego se intento que también estuviera presente. Fue Felipe González quien se ofreció a llevar la defensa de Saborido, pero éste, "más llevado por el corazón y el consejo de su mujer que por la cabeza? lo rechazó y continuó el proceso con Adolfo Cuellar.

    El juicio se llevó en las peores condiciones. ETA había asesinado a Carrero Blanco, presidente del Gobierno el mismo día que se iniciaba el juicio. La organización atentó ese mismo día, a propósito, y "le ganó la batalla al sindicalismo de clase por primera vez?. El proceso 1001 pasó, lógicamente a un segundo término informativo.

    "Pasamos mucho miedo?, explicaba Saborido, y recordaba las palabras del presidente del Tribunal al reanudar el juicio: "Me dan ganas de salir a la calle y matar rojos?. La sentencia llegó entre Nochebuena y fin de año. No perdieron las energías y recurrieron al humor para pasar aquellos días recordando el surrealismo de la detención.

    Saborido, emocionado, ha homenajeado a sus esposas, a las esposas de los presos "que lucharon lo indecible? enfrentándose a quien hiciera falta. Y, desbordando las risas, ha citado a su mujer, quien asegura: "yo fui persona cuando tú estabas en la cárcel?.
    Tiempo después, el Supremo revisó las penas y las rebajó. "Eso fue porque admitió que no éramos los dirigentes. Es decir, se bajó los pantalones, y ahí empezó la Transición, el futuro?.

    Una Transición que, según el veterano sindicalista, "no tuvo la culpa de lo que ocurre hoy. Fue una transición de lucha, de pacto sobre pacto?.