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La salida de la crisis pasa por buscar espacios hacia una garantía universal de rentas

    Durante la segunda ponencia del jueves, Manuel Aguilar, profesor de Sociología de la Universidad de Barcelona, se ha encargado de exponer la "lucha contra la pobreza", quien partió de la herencia del siglo XIX y del franquismo, cuando se establece el modelo social en España.

    18/07/2013.
    El profesor de la Universidad de Barcelona, Manuel Aguilar

    El profesor de la Universidad de Barcelona, Manuel Aguilar

    El Estado del bienestar, o la ciudadanía social, nace en el estado de pre-transición en 1959, y ya en 1965 se escribe en forma de leyes, pero en esta época se carece de un sistema de recaudación. Se diseñan los planes para los pobres, y se establece el modelo de protección social para los trabajadores en la medida en que ellos mismos se lo ganen cotizando con su trabajo, y otro modelo de beneficencia para los pobres.

    De aquí arranca el concepto que se desarrolla posteriormente en los años 60 como renta mínima, que considera a las personas como no válidas por sí mismas, como menores de edad, como ser humano con carencias, que debe ser protegido por el Estado, "dígame lo que le pasa, que yo decidiré lo que le conviene, pero no tiene derechos?, matiza el profesor Aguilar. Este modelo de beneficencia está ligado a la idea de que el pobre es pobre porque quiere, y por lo tanto requiere de una tutela cercana a los pobres, cercana, que se le vigile, que se tiene que merecer esta beneficencia.

    Los servicios sociales heredan estos conceptos, y aunque cambian las palabras, no su contenido, "se cambia la palabra inválido pro persona con discapacidad, beneficencia por servicios sociales?.

    Hasta la Ley de Dependencia y la Renta Mínima, no hay derechos reconocidos. Los servicios sociales se dicen universales, pero penalizan todo lo que no sea renta mínima. Sin embargo, llama la atención la bajísima movilización política de los sectores excluidos marginados en todos los países. Aguilar indica que la principal queja de los servicios sociales es que "depende de quién te toque, el mundo cambia?.

    El sociólogo ha apuntado algunos datos interesantes que explican el porqué la crisis que padecemos es diferente. En primer lugar por su intensidad, es más larga. Y también, porque viene al final de un proceso de redistribución inversa, del dicho de "si todo crece, algo llegará a los pobres?, pero se quedó en nada. Y, también es diferente porque los países ya no tienen herramientas básicas para decidir.

    Otra idea es que el modelo económico desde los años 60 encontró en la construcción la salvación, pero a día de hoy no tenemos otro modelo.

    Por último, llevamos 30 años con sectores neoliberales que indican que cuanto menos se conceda desde el Estado y menos hipoteca social haya, mejor funcionarán las cosas.
    Los índices de desempleo no sólo han aumentado, sino que han cambiado su perfil. Durante los años 90 dos tercios de las personas en paro eran los hijos de una unidad familiar, ahora, los datos de desempleo indican que dos tercios de esa familia parada son cabezas de familia, es decir, los padres. Ahora "la familia ya no puede compensar las desigualdades?.

    Las dos últimas ideas que ha expuesto Aguilar pueden marcar el camino de salida de la crisis: una es que debemos de empezar a aceptar que la economía desde hace 30 años nos indica que la seguridad en la vida nos viene de la mano del empleo; el empleo es garantía de supervivencia. Ahora, con los datos de desempleo encima de la mesa, "debemos de pensar en cómo organizarnos para asegurar nuestra supervivencia, pues se carece de ese empleo?.

    Aquí, el profesor Aguilar abre dos líneas a considerar: una es cambiar el concepto de la vivienda, considerada como mercancía de cambio, y empezarlo a tratarlo como un bien razonable, asumible. Esto pasa por desarticular un sector de alquiler público, lejos del 1 por ciento del alquiler social, y cercano al 60 por ciento de alquiler que por ejemplo existe en Alemania.

    La otra idea es la garantía de renta, asumir el modelo de renta mínima para todos los ciudadanos, independientemente del nivel de riqueza, que se compensaría con el sistema fiscal, grabando a los que más tienen. Ello supondría complementar los salarios bajos, establecer reglas con derechos y explorar la línea de la universalización en el sentido del nivel de renta de las personas.

    El profesor Aguilar ha terminado su ponencia haciendo una reflexión sobre buscar espacios para ir hacia una garantía Universal de Rentas.