Fundación Sindical Ateneo 1º de Mayo | 16 abril 2024.

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Luchar por la democracia hizo crear la democracia

    Cristina Almeida, abogada que fue en el Proceso 1001 y acusadora de los asesinos de los abogados de Atocha realizó una intervención trufada de anécdotas, sentimiento, vivencias y, como ya dijo Eduardo Saborido, "humor trágico".

    19/07/2013.

    Siguiendo el hilo del título del curso: Pasado, presente y futuro democrático en España, Almeida aseguró sentirse una luchadora por la democracia en el pasado, en el presente y en el futuro. Y en esta lucha alabó la "alianza entre el mundo del trabajo y el de la cultura?. Aseguraba Cristina Almeida que en aquellos años finales del franquismo, "luchar por la democracia hizo crear la democracia?.

    Rememoró aquel domingo en que estaba en su casa y a través del teléfono se enteró de la detención de la cabeza de CCOO: "lo primero que hice fue ponerme a llorar porque sabía que Saborido tenía pendientes seis años de cárcel?. Para ella, aquella detención también fue un golpe a la dictadura porque la solidaridad con los diez de Carabanchel se extendió por todo el mundo?.

    Una solidaridad internacional que también hizo que se unieran en torno a los detenidos las fuerzas de la oposición franquista, por lo que hubo abogados de, prácticamente todas las tendencias políticas opositoras al Régimen.

    En sus intervenciones relacionadas con el Proceso 1001, Cristina Almeida destacó la enorme tensión vivida en el juicio durante los tres días que se prolongó como consecuencia del asesinato cometido por ETA contra el presidente del Gobierno Carrero Blanco. Había una multitud esperando poder entrar en el juicio, pero a las nueve y media saltó la noticia del atentado y todo el mundo se disolvió, al tiempo que los fascistas llenaron la calle y las puertas del Tribunal.

    Respecto al atentado contra los abogados de Atocha, donde Almeida actuó como acusadora, la abogada tenía claro que los fascistas querían que interviniera el ejército y jugaban constantemente a la provocación. Por eso, destacó la actitud del PCE, que aseguró, con cinco mil militantes, la seguridad en la calle el día del entierro. Esta actitud facilitó la legalización del Partido Comunista tres meses después.

    No obvió tampoco el dato sobrecogedor de que entre 1976 y 1979 hubo doscientas personas muertas en las calles, por lo que la Transición tampoco fue tan tranquila, se luchó y se murió.

    En este sentido, Almeida lamentó de que en la actualidad se esté olvidando la historia y de que "no se conoce la represión?.